Las sirvientas hacían el pan para los domingos,
con la mejor leche, con el mejor grano,
la frente inclinada, el codo en punta fuera de las mangas,
el sudor mojándolas y cayendo en la artesa.
Sus manos, sus dedos, su cuerpo entero humeaba de prisa,
su garganta se movía en los corpiños llenos.
Sus dos puños monstruosos chapoteaban en la masa
y la moldeaban en redondeles como la carne de los pechos.
La leña quemada se resquebrajaba en brasas rojas
y de dos en dos, desde el extremo de una tabla, las palas
en el vientre de los hornos encajaban los panes blandos.
Y las llamas, abriéndose paso por las bocas,
como una jauría enorme y cálida de perros rojizos,
saltaban rugiendo a morderles el rostro.
Emile Verhaeren
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-coccion-del-pan-emile-verhaeren/
