Mientras los esputos rojos de la metralla
silban todo el día por el infinito cielo azul;
mientras escarlatas o verdes, junto al Rey que se burla de ellos,
se derrumban los batallones en masa entre el fuego;
Mientras una locura espantosa tritura
y hace de cien millares de hombres un montón humeante;
– ¡Pobres muertos! en el verano, en la hierba, en tu alegría,
¡Naturaleza! ¡oh tú que hiciste a estos hombres santamente!…
– Hay un Dios, que ríe ante los manteles damasquinados
de los altares, ante el incienso, ante los grandes cálices de oro;
que en el arrullo de los hosannas se duerme,
y se despierta, cuando unas madres, encogidas
en la angustia, y llorando bajo su viejo gorro negro,
¡le dan un grueso sou atado en su pañuelo!
Arthur Rimbaud
Traducción generada por Poésies 123 con la asistencia del modelo de inteligencia artificial deepseek-chat.
Texto publicado en Poésies 123: https://www.poesies123.com/es/poema-el-mal-arthur-rimbaud/
